¿Sabéis que siempre me he visto a mí mismo como una especie de superhéroe? Sí, sonara raro y hasta creído pero siempre me ha gustado verme así. Alguien que conseguía cosas con su esfuerzo y capaz de ayudar los demás.
No sé, me gustaba verme como algo del estilo. Resultaba una motivación extra para mí el "ser invulnerable". Saber que, por naturaleza de superhéroe, era capaz de sobreponerme a todo.
Sin embargo, me he dado cuenta que estoy pasando esa fase o faceta oscura por la que todo héroe atraviesa en algún momento. Ese momento de flaqueza en el que aleja a todo lo que quiere de sí.
Muy internamente pienso que la búsqueda de la perfección constante me está pasando factura. El querer siempre ser correcto, bueno y, en definitiva, perfecto en cada segundo de mi vida me ha hecho descomponerme en mil pedazos. Pedazos que ahora tengo que buscar y pegar. Pero no siempre encajan. Si ya de por sí me equivocaba antes, ahora que tengo que recomponer, todavía más.
Para mí, está resultado sin duda alguna la cara oscura de mi superhéroe
No hay comentarios:
Publicar un comentario