Tras mucho rato hablando sin parar, calló. Entonces ella,
tomando su mano entre las suyas, dijo: -“No
te preocupes, lo entiendo. Solamente te pido tiempo, si estás dispuesto” –
a la vez que lo miraba fijamente a los ojos. Tras unos segundos de silencio, él
estalló en carcajadas frente a una sorprendida Sara. Antes que la sorpresa se
tornase en enfado, él aclaró: “perdona,
tiendo a reirme cuando no debo. ¿Sabes? Llevo meses hablando y pidiendo tiempo.
Por experiencia sé que esto no funciona. Mira, me ha encantado hablar contigo
y, la verdad, me apetece seguir viéndote, pero como amiga. No me encuentro para
nada seguro, emocionalmente hablando. Lo siento mucho”. – concluyó muy serio.
– “vete a la mierda”.- fue lo que
casi escupió ella, ofendida. Se volvió y pronunció muy lentamente. – “por ahora está bien, si es lo que
necesitas. Pero no te vas a escapar así. Si no es ahora, será más tarde. Llevo
un mes entrenando a las 8 de la mañana esperando que volvieses.”- pausó un
momento su mente y concluyó -“déjalo,
necesito chucherías. Mejor chocolate”. – Sonrió y echó a andar dejándolo
atrás, completamente anonadado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario