A veces, las circunstancias nos hacen muy difícil avanzar. Creo que sería más apropiado catalogarlo como que nos frenan la inercia que tenemos. Nos lastran. Y entramos en un bucle: no avanzamos lo deseado porque estamos siendo frenados y, como estamos siendo frenados, no avanzamos los suficiente.
Por algún lado se tiene que salir de este círculo vicioso (Dios, adoro esta expresión) y creo que el perdón es lo que nos marca el camino de salida. El perdón a aquellas personas que por un motivo u otro nos han hecho daño o han obrado en contra nuestra. Por ello, creo que voy a plantearme la vida con más disculpas y disculpando más. No por ellos, sino por mí. Porque así, no avanzo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario