Sangre por tinta

Así, a grandes rasgos, me considero patriota. Europeísta. Cristiano (y católico). Pensaréis que estoy haciendo pública mi afiliación al PP. Pero no, ni soy afiliado, ni me convencen sus programas electorales. Simplemente me preguntaba si por alguna de estas características merezco que venga alguien y me asesine a sangre fría
Así de simple.
Viene alguien que piensa que diferente a ti y se acabó.
Ojo, a día 7 de enero de 2015. Que no estamos en la Edad Media, no.
Esta ha sido la noticia mundial en este día: el asesinato (así de duro, con todas las letras) de doce personas en París del periódico “Charlie Hebdo”.
Durante largo rato he estado pensando en hacer la noticia sobre esta estremecedora nueva. Admito que al principio no me atrevía; después, vi el vídeo de la última muerte (así somos de morbosos los humanos) y me atreví aún menos ya que no creo poder hacer nada que este ni remotamente a la altura. Posteriormente me decidí a escribir algo, un pequeño y casi ridículo homenaje a lo que la muerte de estas personas ha significado. Pero, siempre habrá un pero, antes de acabar la entrada he leído “twitter”. Y me ha hervido la sangre. Esa misma sangre que me ha dado asco y repulsión compartir con algunos “españoles”. Os preguntaréis por qué. Muy simple, Trending Topics:
  • -         España: #StopIslam
  • -         Francia: #IslamNonCoupable

¿Apreciáis alguna diferencia?
Evidentemente he eliminado lo que estaba escribiendo. Por completo.
Así de retrógrados llegamos a ser a veces. Así de cerrada tenemos la mente los españoles. Este, entre otros muchos, es uno de los motivos por los que estamos a la cola con respecto a las potencias europeas. Porque para que nos respeten, hay que respetar.

Damas y caballeros, personas en general: practiquen el Islam. Practiquen el Cristianismo. O no practiquen ninguna religión. O practiquen todas. Como si quieren rezarle a Iron Man o a Catwoman, da igual. Pero, por favor, respeten a los demás. Una vida humana vale, al menos, eso. Y de la indignación religiosa a que haya un trío de anormales armados y cometa alguna locura hay un margen muy estrecho.

Avanzar sin mirar atrás

A veces, las circunstancias nos hacen muy difícil avanzar. Creo que sería más apropiado catalogarlo como que nos frenan la inercia que tenemos. Nos lastran. Y entramos en un bucle: no avanzamos lo deseado porque estamos siendo frenados y, como estamos siendo frenados, no avanzamos los suficiente. 
Por algún lado se tiene que salir de este círculo vicioso (Dios, adoro esta expresión) y creo que el perdón es lo que nos marca el camino de salida. El perdón a aquellas personas que por un motivo u otro nos han hecho daño o han obrado en contra nuestra. Por ello, creo que voy a plantearme la vida con más disculpas y disculpando más. No por ellos, sino por mí. Porque así, no avanzo.