Sé que el otro día no te lo dije, pero tenías razón. Las cosas no dejan de ser difíciles simplemente porque quieras que no lo sean. La vida es dura, eso nadie te lo puede negar y a ti las circunstancias te han hecho verlo más de una vez.
A veces me paro a pensar que sería estar en tu lugar. Lo intento, pero sé que por mucho que me esfuerce nunca lo sabré.
Lo siento. Si pudiera expresar realmente lo que siento... pero es que simplemente las palabras son insuficientes para traducir este pesar que me acompaña ya desde hace un año atrás.
Te he echado de menos, ¿sabes? sé que no tengo derecho a decirte tal cosa después de como te he tratado, de como te ha tratado la vida, de como sin quererlo te he hecho tanto daño. Pero sí, te he echado de menos. Para mí las cosas tampoco están siendo nada fáciles, y sé que tu simple voz al otro lado del teléfono me hubiese sacado una lágrima y desterrado así de mí toda amargura.
Y es que sé que te haría gracia este sentimiento que me ronda la cabeza... pues tú has sido la persona que mejor ha sabido describírmelo. Y es que tú lo has sufrido mucho antes que yo.
Esa sensación de ser y no ser. De pertenecer al mundo y al mismo tiempo no pertenecer a nadie. Como si tu vida tuviese un sentido que ni tu mismo te crees. Como si fueras la pieza que nunca encaja en tu rompecabezas.
Echas la vista atrás y piensas en qué punto te perdiste. Dónde diste el paso en falso que tu vida no te ha perdonado desde entonces. A veces piensas que lo sabes, pero simplemente eres demasiado cobarde como para admitirlo. Y así, decides seguir adelante, esperando que sea alguien quien te de la solución. Sucumbiendo día a día a la apatía y a la monotonía.
Si tú supieras lo que daría por echar marcha atrás... por ser capaz de volver a mirarte a los ojos sin que me estrangulara el alma por dentro y me dejase sin respiración. Lo que daría por volver a abrazarte y recuperar en ti un poco de ese sentido que mi vida parece haber perdido desde unos años.
Muy a mi pesar, ambos vivimos en la realidad. Tanto tú como yo sabemos que ya nadie volverá a ser lo mismo. Por mucho que me esfuerce, que te esfuerces, las palabras entre nosotros ya carecen de sentido y solo queda el vago recuerdo de lo que fue una bonita amistad. A pesar de ello, espero que nunca olvides lo que hubo entre los dos, más sé que la nostalgia no me dará tal tregua.
No hay comentarios:
Publicar un comentario