Hay caramelos que te empiezan gustando pero luego se vuelven tan fuertes que los tienes que tirar. Hay otros que son tan buenos, que no duran nada. Los hay que se pegan a tu paladar, y no se despegan aunque se lo pidas por favor. Hay otros a los que cuesta mucho quitarles el papel pero luego son de lo mejor que has probado. También, los hay tan malos que en cuanto te los metes en la boca te empiezas a acordar de tus muelas. Algunos te los regalan, pero esos no son de los buenos. Los buenos son caros, pero vale la pena pagar lo que te exigen.
Hay personas que son como caramelos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario