Katsumoto – La flor perfecta es algo muy raro. Quién se dedique a buscar una sola no habrá malgastado su vida.
Algren – ¿Quién envió esos hombres?
Katsumoto – Escribo un poema… Los ojos del tigre son míos. Pero él viene de allende.
Algren – ¿Fue el Emperador?
Katsumoto – Si el Emperador desea mi muerte, no tiene más que pedirla.
Algren – Asi que fue Omura.
Katsumoto – Me resulta difícil acabar con el poema. Sugiéreme un último verso.
Algren – No soy escritor.
Katsumoto – Pero has escrito mucho desde que llegaste aquí.
Algren – ¿Qué mas te ha dicho Taka?
Katsumoto – Que tienes pesadillas como todos los soldados. Los que se averguenzan de lo que han hecho.
Algren – No tienes idea de lo que he hecho.
Katsumoto – Has visto muchas cosas.
Algren – Sí…
Katsumoto – Y no temes a la muerte. Aunque a veces la deseas. ¿No es cierto?
Algren – Cierto.
Katsumoto – Sí, yo también. Eso ocurre a los que han visto lo que hemos visto nosotros. Luego vengo a este lugar de mis antepasados y recuerdo que como estas flores morimos todos… reconocer la vida en cada sorbo de aire… en cada taza de té…en cada muerte que causamos… Ese es el camino del guerrero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario