Cine

¿Sabes?Yo no debería estar aquí, sentado, escribiendo esto.
Ni tú ahí delante leyéndome.
Hoy, deberíamos estar los dos en el cine.
Viendo una película.
Y a la vuelta, cenaríamos.
Probablemente, a la vuelta nos pondríamos pastelosos y ...
En fin, lo que continúa.
Pero, no va a pasar. 
No, no va a pasar.
O bueno, no conmigo.

No los míos

-No lo entiendo -contesta negando con la cabeza-. Se supone que te quiere, o al menos, duda por ti, ¿por qué no la besaste?¿No te dijo que quería besarte?
-Es fácil, quería besarme; pero no quería mis besos. No los míos.

Kafka Tamura


-No es que ella no te quiera -me dice, a mis espaldas, como para animarme-.Para ser exactos, ella te amaba profundamente. Y tú eso tienes que creerlo. Ése es el punto de partida.
-Pero ella me ha abandonado. Se ha ido y me dejó solo en el lugar erróneo. Y, al hacerlo, seguro que me infligió un daño, quién sabe si irreparable. Ahora lo sé. Si me quería de verdad, ¿cómo pudo hacerme algo así?
-Así han ido las cosas -me dice el joven-. Te ha herido profundamente, te ha hecho mucho daño. Y es probable que sigas arrastrando esas heridas en el futuro. Eres digno de compasión, no te diré que no. Pero deberías pensar de este modo: aún estás a tiempo de recuperarte. Eres joven, eres fuerte. Tienes flexibilidad. Lograrás que cicatricen tus heridas, lograrás levantar la cabeza y seguir adelante. Pero ella ya no podrá. Ella se ha querido ir, diluirse de tu vida, dejarte solo. No se trata de quién es bueno y quién malo. Tú eres quien tiene todas las ventajas reales. Es en eso en lo que debes pensar.
Pienso detenidamente una respuesta que no termino de exponer.
-Escúchame -continúa el joven -. Es algo irreversible. Ella no debió abandonarte. Pero lo que ya ha sucedido. Su corazón estaba lleno de ira y de miedo. De una magnitud enorme. Por eso debió abandonarte.
-¿A pesar de quererme?Y ya que estamos, ¿es mucho pedir que dejes de decir "abandonarme"?
-En efecto, tuvo que abandonarte a pesar de quererte. Sí -afirmó con una sonrisa de superioridad -. Abandonarte.  Lo que tú debes hacer ahora es comprender sus sentimientos, y aceptarlos. Y, sobretodo, no repetirlos. En otras palabras, lo que tienes que hacer es perdonarla. Ya sé que no es fácil. Pero debes hacerlo. Es tu única salvación. No hay otra salvación.
Reflexiono sobre ello. No sé que más decir. Pero, ...
-LLevas razón, en parte.
-Como siempre -puntualiza con su sonrisa de superioridad.
-He dicho en parte.
-Y yo ya lo he escuchado dos veces.
-Desde luego, que la he perdonado. Yo mismo me equivoqué en su momento. Pero, por otro lado, no quiero recuperarme ni que cicatricen ni nada. La quiero a ella.
-Has tardado en darte cuenta, ¿eh?
-No, he tardado en admitirlo. Hace bastante que lo sabía.

Dicen de la esperanza

Dicen de la esperanza que es lo último que se pierde.
Definitivamente, supongo que no me queda nada más.
Me siento mal, lo admito.
Ya no puedo seguir esperando.
La incertidumbre es superior a mí.
Necesito actuar.
Y, probablemente, si actúo ahora mismo, no haga nada bueno.

Stephen Hawking y el Papa.

Se encuentran Stephen Hawking y el Papa.
Hawking le da un dado al Papa y le dice:
«Tíralo. Si sale un número del uno al cinco, Dios no existe».
«¿Y si sale un seis?», pregunta Ratzinger.
«Si sale un seis tiras otra vez».

La verdad no suele gustar


Hacía tiempo que no leía algo que me inspirase a escribir.
Desde luego, "Kafka en la orilla" no hace otra cosa.
Ahí va.
"In dreams begin the responsability"
Para entenderlo en toda su profundidad, hay que darle varias vueltas.
Admito que lo he leído y me ha sonado a otra soplapollez del libro.
Pero resulta que reflexionando sobre ella, ya no tanto.
Y cada vez menos.
Vaya, que he acabado pensando que es una verdad como un templo.
Si no lo pilláis, la traducción sería algo así como:
"De los sueños nace la responsabilidad"
¿No se dice que quien algo quiere, algo le cuesta?
Más claro, agua.
No puedo dejar de extrapolar la frase a muchos aspectos actuales de mi vida.
Un pequeño paréntesis.
Me da la impresión que he cambiado demasiado la forma de escribir.
Al igual que de hablar.
Pensaba antes que cuidaba poco como decía las cosas.
Reflexionando sobre ello, ahora mucho menos.
Voy más directo.
No más sincero, pero sí más directo.
Supongo que por eso gusto menos.
Y gustan menos mis entradas.
En fin, voy a darle un par de vueltas más a la frase.
No me ha gustado, con sinceridad.
Pero la verdad, no suele gustar.

.

Supongo que llegar a este punto era normal.
No lo soporto.
No soporto que no seas capaz de aguantar tu mala leche.
Tus borderías.
Tus ganas de enfadarte.
Pero, bueno, hasta cierto punto, no me importa.
Ahora sí, lo que no estoy dispuesto a consentir, es con tu falta de respeto hacia mi persona en general.
Y hacia todo lo que hago.
Hoy me lo has dejado, una vez más, muy claro.
Te pedí que me dejases un tiempo en paz; hoy vienes hablándome de consecuencias.
Te dije que no me gusta tratar estos temas por whatsapp. No una, ni dos veces. Hoy, ahí estabas de nuevo.
Te digo que estoy conduciendo; te da igual, sigues hablándome.
Entiendo, por tu forma de tratarme, que te importo poco.
¿Pretendes, pues, que te respete yo a ti?
¿Quieres que cierre los ojos, te perdone todo y empezar de cero?
Muy bien lo hago.
Pero, ¿hasta cuándo?
¿Hasta mañana cuando te levantes y estés con tus celos de nuevo?
¿O con tus enfados?
¿O cuando te la sople y no respetes lo que hago?
¿O cuando salga a cenar con mis amigos o amigas?
Sí, amigas, porque te recuerdo que antes de salir eras mi amiga.
Y no pasó nada. Nada.
Consecuencias has dicho.
Te recuerdo, niñata, porque es la palabra que mejor te define, que soy más mayor que tú, y llevo bastante más rodado que tú. Sí, yo también soy un niñato, pero con más experiencia.
Vete a leerle la cartilla a tus colegas, que conmigo, ha sido la última vez que lo has hecho.
Consecuencias, para un lado, y para otro.

Por cierto, me disculparía por ciertas palabras. Si merecieras una disculpa.

(Ahora dirás: "¡Qué mal me tratas!" o "Claro, siempre el bueno y yo la mala, ¿no?". Pues no mujer, como más de una vez te he dicho, ni yo soy bueno ni tu mala, aunque estés empeñado en poner adjetivos a cada. Y a cada uno, lo que se merece, si tu no me respetas, no pienso hacerlo yo. "Pues mis amigos dicen que soy un chollo, que no eres suficiente para mí", enhorabuena, para ellos entera).

Neosocrático

"Segundas partes nunca fueron buenas"
¿Sabes por qué?
Porque es imposible entregarte al máximo de nuevo.
O por lo menos eso es lo que veo en ti.
Me estoy esforzando.
Pero estás muy equivocada.
Vives en un cuento.
Tú no eres la única persona en el mundo
(Y ahora dirás: pues debería serlo).
Sí, deberías pero no lo eres.
Eso es solo en Disney.
El ser humano, tal y como lo describía Sócrates,
es un ser social y, por tanto, necesita vivir en sociedad,
rodeado de sus coetáneos (sería más apropiado decir 
de sus contemporáneos).
No es tan difícil.
Supongo que todo es cuestión de hablarlo.
Relacionarse no es malo.
Pero desde luego sin diálogo es imposible.
Y tú no quieres hacerlo.
Es mejor enfadarte.
Y enfadarme por ende.
3 días has durado esta vez.
Mucho era, ¿verdad?
Mejor mosquearte, mandarlo todo a la mierda.
Soy menos que eso, que una mierda.
Que una cena.
Ni una llamada.
Whatsapp es mucho mejor.
Y pretendes que no me ría.
En fin.
Hace nada he dicho que no iba a escribir.
No he podido resistirme.
Pero, ¡por Dios!
No vayas a creer que esto es una contestación.
Ni mucho menos.
Sería darte demasiada importancia.
A ti, que me has hecho creer que valgo menos que una cena.
Que unas horas con unos amigos cenando.
No, no.
Ni siquiera es una contestación.
Cuando estés dispuesta a ofrecer unas disculpas sinceras
(no sé con qué cara me pides perdón y sigues enfadada)
y quieres hablar, encantado.
Buenas noches.
O buenos días.
Son las ocho de la mañana, casi.
Y sigo pensando en ti.

O no

"Segundas partes nunca fueron buenas".
Te leo.
Sí, te leo.
Y no me da reparo admitirlo.
Es curioso.
Ha sido hacerlo, y darme ganas de escribir.
Con una simple frase.
Y, antes de empezar, he leído tu blog.
Se me han quitado todas.
Supongo que otro día.
Supongo.
O no.