Kafka Tamura


-No es que ella no te quiera -me dice, a mis espaldas, como para animarme-.Para ser exactos, ella te amaba profundamente. Y tú eso tienes que creerlo. Ése es el punto de partida.
-Pero ella me ha abandonado. Se ha ido y me dejó solo en el lugar erróneo. Y, al hacerlo, seguro que me infligió un daño, quién sabe si irreparable. Ahora lo sé. Si me quería de verdad, ¿cómo pudo hacerme algo así?
-Así han ido las cosas -me dice el joven-. Te ha herido profundamente, te ha hecho mucho daño. Y es probable que sigas arrastrando esas heridas en el futuro. Eres digno de compasión, no te diré que no. Pero deberías pensar de este modo: aún estás a tiempo de recuperarte. Eres joven, eres fuerte. Tienes flexibilidad. Lograrás que cicatricen tus heridas, lograrás levantar la cabeza y seguir adelante. Pero ella ya no podrá. Ella se ha querido ir, diluirse de tu vida, dejarte solo. No se trata de quién es bueno y quién malo. Tú eres quien tiene todas las ventajas reales. Es en eso en lo que debes pensar.
Pienso detenidamente una respuesta que no termino de exponer.
-Escúchame -continúa el joven -. Es algo irreversible. Ella no debió abandonarte. Pero lo que ya ha sucedido. Su corazón estaba lleno de ira y de miedo. De una magnitud enorme. Por eso debió abandonarte.
-¿A pesar de quererme?Y ya que estamos, ¿es mucho pedir que dejes de decir "abandonarme"?
-En efecto, tuvo que abandonarte a pesar de quererte. Sí -afirmó con una sonrisa de superioridad -. Abandonarte.  Lo que tú debes hacer ahora es comprender sus sentimientos, y aceptarlos. Y, sobretodo, no repetirlos. En otras palabras, lo que tienes que hacer es perdonarla. Ya sé que no es fácil. Pero debes hacerlo. Es tu única salvación. No hay otra salvación.
Reflexiono sobre ello. No sé que más decir. Pero, ...
-LLevas razón, en parte.
-Como siempre -puntualiza con su sonrisa de superioridad.
-He dicho en parte.
-Y yo ya lo he escuchado dos veces.
-Desde luego, que la he perdonado. Yo mismo me equivoqué en su momento. Pero, por otro lado, no quiero recuperarme ni que cicatricen ni nada. La quiero a ella.
-Has tardado en darte cuenta, ¿eh?
-No, he tardado en admitirlo. Hace bastante que lo sabía.

No hay comentarios: