Hemos vuelto a este estado.
Es increíble.
Parece que no hemos aprendido nada.
Y perdona, pero déjame que te diga que tú eres la que menos ha aprendido.
Si no, no estaría incomunicado.
No digas nada.
Tan fácil como no hablarme.
Soluciones de críos.
Como quieras.
Pero bueno, no es a eso a lo que iba.
Estaba pensando en todo.
Y resulta que al final llevas razón:
no fui del todo sincero.
Hoy me ha dado cuenta.
¿Sabes por qué?
Porque no tienes capacidad de perdonar, y eso me asusta mucho.
Que no perdones mis errores.
Es fascinante lo que he tardado en enterarme.
¿Cómo he tardado tanto?
Ha tenido que llegar el día por casualidad.
Con mi madre, una conversación banal.
Sin embargo, he podido ver que ella si lo hará siempre.
(...)
Pero claro, para "no perdonarlos", tienes que saberlos.
Entonces ...
¿si no los sabes?
No hay comentarios:
Publicar un comentario