Se separaron. Jadeantes. Radiantes de pasión. Y, él, de rabia.
¿Habría escuchado mal?
¿Era eso posible?
Tantos meses de espera. Tantos meses aguantando para verla. Resistiendo tentaciones tan atractivas.
Y ahora ella, mientras se besaban tan amorosamente en la cama, en ese momento que tanto había deseado él, lo había llamado por otro nombre.
Otro.
Otro nombre.
Sí, su cara no dejaba lugar a dudas.
"Lo siento" - había dicho.
Más lo sentía él.
Mucho más sentía él la pérdida de tiempo.