La equivocación

Se separaron. Jadeantes. Radiantes de pasión. Y, él, de rabia.
¿Habría escuchado mal?
¿Era eso posible?
Tantos meses de espera. Tantos meses aguantando para verla. Resistiendo tentaciones tan atractivas.
Y ahora ella, mientras se besaban tan amorosamente en la cama, en ese momento que tanto había deseado él, lo había llamado por otro nombre.
Otro.
Otro nombre.
Sí, su cara no dejaba lugar a dudas.
"Lo siento" - había dicho.
Más lo sentía él.
Mucho más sentía él la pérdida de tiempo.

Cosas duras

Hasta el día de ayer, pensaba que lo más duro que había hecho en mi vida es cuidar de las personas que han estado cuidando veinte años de mí. 
Eso era hasta ayer.
Hoy, esas mismas personas han llorado delante de mí, pidiéndome perdón por cuidarlas. Lo más duro que me ha pasado en la vida es mostrarme fuerte delante de ellas, porque necesitaban que lo fuese.
Hasta estando enfermas, se preocupan de nosotros.
No se merecen esto.