Hasta el día de ayer, pensaba que lo más duro que había hecho en mi vida es cuidar de las personas que han estado cuidando veinte años de mí.
Eso era hasta ayer.
Hoy, esas mismas personas han llorado delante de mí, pidiéndome perdón por cuidarlas. Lo más duro que me ha pasado en la vida es mostrarme fuerte delante de ellas, porque necesitaban que lo fuese.
Hasta estando enfermas, se preocupan de nosotros.
No se merecen esto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario