Universos

Esto va a sonar egocéntrico.
Pero lo es. O no, no lo es. Lo soy.
Sí, lo soy. Lo digo: soy egocéntrico.
Sino, ¿en qué mundo vivimos?
Y pensarás: "¡Qué niñato!"
Pues piensa esto: si yo muriera hoy, ahora, ¿qué pasaría con esas cosas que YO percibo como mundo?¿Seguirían existiendo tal y como YO las veo?
Claro que no. Es evidente que no serían las mismas cosas. Mis zapatos ya no serían mis zapatos, mi cuerpo no sería mi cuerpo, tú no serías esa que yo percibo.
Me guste o no. Te guste o no: mi mundo desaparecía si yo desapareciera.
¡Ajá!La gran diferencia: no estoy tan loco para creer que desaparecería el mundo, pero sí mi mundo.
Entonces, ¿en qué mundo vivimos?
¿Cómo no sentirme importante si soy el centro de este universo en el que vivo, si toda su existencia depende de la mía?
No te confundas, sería terrible. Esto no significa creerse el centro de mundos ajenos. Es terrorífico que cuando nos encontramos yo pretenda ser el centro de tu mundo o, peor aún, si te cediera el lugar de ser el centro del mío. ¡Ah no!

Cuando tú y yo nos encontremos 
seremos dos mundos que se encuentran
seremos dos universos en contacto.
Tú, un universo con centro en ti,
y yo, un universo con centro en mí.
¡Será maravilloso!


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