Mi lenguaje es mi disfraz

Ahora sí.
Ahora soy yo.
Ven conmigo.
Mírame.
Tócame.
Huéleme.
Escúchame ...
Soy yo.
Es cierto. Ahora muchas personas me rechazan.
Es cierto que muchas menos personas me quieren.
Es cierto que ahora algunas me quieran menos.
Pero, y aquí sí sirve el pero.
Que es una de las trampas del lenguaje para intentar invalidar.
Invalidar total o parcialmente lo que dije antes.
Pero, cuando te encuentro a ti,
a ti.
Que me aceptas tal como soy ...
¡Qué placer!
¿Te imaginas?
¡Qué placer!
¡No te disfraces para mí!
¡Lo que yo verdaderamente deseo es estar contigo!


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