Te deseo

No recuerdo cuando fue la última vez que tenía esta sensación tan intensamente como en este momento… verdaderamente no puedo mantenerme más tiempo así. Deseo, añoro tu piel, tus labios, tu sonrisa, tu olor, … permite una vez más que nuestras pieles se rocen, que nuestros labios se unan, que nuestro deseo se funda y disfrutemos de ese momento utópico de nuestra existencia donde nada más importa, ese precioso momento donde lo emocional y lo carnal forman un todo. Te deseo, te extraño… no dejes al tiempo pasar, por que no lo podré soportar. Ojalá puediese en este momento observar fijamente tu mirada, y al final cerrar los ojos y soñar en tu regazo que esa es mi única realidad.

¿Te sientes egoísta?





El egoísmo que nos domina como individuos y como especie. Somos seres que tratamos de encontrar la comodidad y los beneficios personales que nos hagan sentir “a gusto”, sin ni siquiera reparar en los daños e impactos negativos que le propinamos a nuestra casa llamada “Planeta Tierra”.
Para aclarar, esto es diferente al amor propio, que es necesario y saludable, porque el egoísta no siente amor hacia su persona sino desprecio y quiere todo para él porque se siente miserable y vacío.
La diferencia entre el amor propio y el egoísmo es que mientras el primero es el sentimiento de respeto por uno mismo, que no puede ceder su propio espacio, el segundo es la pretensión de utilizar a los otros para su propio beneficio, manipulándolos como objetos.
Buda decía que si la gente no se odiara tanto a si misma, habría menos sufrimiento en el mundo, porque el odio hacia si mismo se proyecta con agresividad y violencia.
El hombre egoísta está solo y aislado, por eso trata de llenar su vida con objetos. Su personalidad puede ser depresiva con rasgos obsesivos.
El egoísmo sin embargo no es instintivo, sino primitivo. Hasta una perra cuida a sus cachorros y los protege y se protege del peligro; sin embargo, nosotros como personas solo pensamos en nosotros mismos, a lo mucho pensamos en algunas otras personas que nos rodean habitualmente. Pero queremos cerrar los ojos e ignorar la situación, como si haciendo tal cosa, el problema fuera a desaparecer o resolverse. O todavía más egoísta: es SU problema.
Lástima de evolución, tal vez no seamos dignos de ella

TU TIENES EL RELOJ, YO TENGO EL TIEMPO

Entrevista realizada por VÍCTOR-M. AMELA a:MOUSSA AG ASSARID


-No sé mi edad; nací en el desierto del Sahara, sin papeles, . . . Nací en un campamento nómada Tuareg, entre Tombuctú y Gao, al Norte de Mali. He sido pastor de camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad de Montpellier.Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán,sin fanatismos.
-¡Qué turbante tan hermoso . . . !
-Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara al desierto, cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a través de ella.
-Es de un azul bellísimo.
-A los tuareg nos llaman los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma ligeros tintes azulados.
-¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
-Con una planta llamada índigo, mezclado con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.
-¿Por qué?
-Porque es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.
-¿Quiénes son los tuareg?
-Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgullos: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber); y nuestro alfabeto, tifinagh.
-¿Cuántos son?
-Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece . . ."¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio. Yo lucho por preservar este pueblo.
-¿A qué se dedican?
-A pastorear de camellos, cabras, vacas, corderos y asnos en un reino de infinito y de silencio . . .
-¿De verdad es tan silencioso el desierto?
-Si estás a solas en aquel desierto, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.
-¿Qué recuerdos de su niñes en el desierto conserva con mayor nitidez?
-Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, y nosotros las llevamos allí donde hay hierba y agua . . . así hizo mi bisabuelo, mi abuelo, mi padre . . . ¡y yo! No había otra cosa más en el mundo que eso y yo era muy feliz así.
-¿Sí?No parece muy estimulante.
-Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas más importantes: a olisquear el aire, escuchar, agudizar la vista, orientarte por el sol y las estrellas, a dejarte llevar por el camello si te pierdes: te llevará donde hay agua, . . .
-Saber eso es valioso, sin duda
-Allí todo es simple y profundo; hay muy pocas cosas y cada una tiene su valor.
-Entonces este mundo y aquel son muy diferentes, ¿Verdad?
-Allí cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso, ¡Sentimos una enorme alegría por el hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, porque cada uno ya es.
-¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?
-Vi correr a gente por el aeropuerto. . . ¡En el desierto sólo se corre si hay una tormenta de arena! Me asusté, claro.
-Solo iban a buscar las maletas. Ja, ja . . .
-Sí, solo era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿Por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté . . . Después en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua y sentí ganas de llorar . . .
-¿Qué abundancia y qué derroche no?
-¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua!Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá aún siento un dolor inmenso.
-¿Tanto como eso?
-Sí. A principios de los noventa hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos, . . . Yo tendría unos doce años y mi madre murió . . . ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.
-¿Qué pasó con su familia?
-Convencí a mi padre para que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que un día el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa . . . Entendí: mi madre estaba ayudándome.
-¿De dónde salió esa pasión por la escuela?
-De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: "El principito". Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo. . .
-Y lo logró.
-Sí. Así fue como conseguí una beca para estudiar en Francia.
-¡Un tuareg en la universidad! . . .
-Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella . . . Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra . . . aquí por la noche miráis la tele.
-Sí . . . ¿Qué es lo que le parece peor de aquí?
-Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose!, os encadenáis de por vida a un banco y hay un ansia de poseer, frenesí, prisa, . . . En el desierto no hay atascos, ¿Y sabes por qué?¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!
-Reláteme un momento de felicidad intensa allí, en su lejano desierto.
-Es cada día, dos horas antes de la puesta de sol: baja el calor y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde, . . .
-Fascinante, desde luego.
-Es un momento mágico . . . Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor . . . La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan con el pot-pot del hervor . . .
-Que paz . . .
-Aquí tenéis el reloj, allí tenemos el tiempo.



Balonmano





Muchas veces tenemos miedo...
Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer.
Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos.
Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas.
Decimos que no, cuando queremos decir que sí.
Nos callamos cuando queremos gritar y gritamos con todos cuando deberíamos cerrar la boca
¿Por qué? Después de todo sólo vivimos una vez.
No hay tiempo de tener miedo.
Entonces basta.
Haz algo que nunca hiciste. Atrévete.
Olvídate que te están mirando.
Intenta la jugada imposible. Corre el riesgo.
No te preocupes por ser aceptado.
No te conformes con ser uno más.
Nadie te ata. Nadie te obliga. Sé tú mismo.
No tienes nada que perder y todo, todo, todo por ganar.
Muchas veces creemos en el destino.
Rezamos, esperamos que las cosas pasen y nos olvidamos de lo más importante.
¡Creer en nosotros mismos!
Nos conformamos en vez de arriesgarnos.
Sin pensar que cada día que pasa nunca volverá.
Nada está escrito. Nada está hecho.
Ni siquiera lo imposible.
Todo depende de nuestra voluntad.
De esa fuerza que nos sale de adentro.
De decir "si puedo" a cada desafío.
Tenemos el poder. Cuando estamos decididos.
Cuando estamos convencidos,
cuando de verdad queremos algo, no hay obstáculo capaz de imponerse
Si queremos podemos llegar alto, hacer lo que sea...
Sólo hay que proponérselo.
Si sueñas con ser el mejor del mundo...
Si sueñas con los aplausos...
Si sueñas con ganar campeonatos...
¡¡Despiértate!!
Dentro de ti hay 206 huesos y más de 700 músculos esperando.
Sólo falta tu decisión. Tus ganas de jugar como nunca.
Enfréntate a tu destino.
No seas solo un espectador.
Pide la pelota y créete su dueño.
Exígete más y más.
Vive sin domingos.
Corre cada día un poco más lejos.
Salta cada día un poco más alto.
Conviértete en tu propio ídolo.
Súmate a dar vuelta el marcador.
Cuando no esperes nada de los demás.
Cuando sientas que cada tanto depende de ti, se fortalecerá tu espíritu.
Y poco a poco, las voces se convertirán en ovación.
Tus respiros se llenarán de logros, y tu vida de sentido.
Están los que usan siempre la misma ropa.
Están los que llevan amuletos, los que hacen promesas, los que imploran mirando al cielo, los que creen en supersticiones.
Y están los que siguen corriendo cuando le tiemblan las piernas.
Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire.
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido.
Como si cada vez fuera la última.
Convencidos que la vida misma es un desafío.
Sufren pero no se quejan.
Porque saben que el dolor pasa.
El sudor se seca. El cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos corre la misma sangre.
Lo que los hace diferentes es su espíritu.
La determinación de alcanzar la cima.
Una cima a la que no se llega superando a los demás.
Sino superándose a uno mismo.

Escondite de los sentimientos





Cuenta una leyenda, que una vez se reunieron todos los sentimientos de 
la tierra. Cuando el Aburrimiento había bostezado ya por tercera vez, la 
Locura, como siempre tan loca, les propuso: 
- ¿Por qué no jugamos al escondite? 
La Intriga levanto la ceja intrigada y, sin poder contenerse, la 
Curiosidad preguntó: 
- ¿Al escondite? ¿Y como es eso? 
- Es un juego - explico la Locura - en el que yo me cubro la cara y 
empiezo a contar desde uno hasta un millón, mientras los demás se 
esconden.


Cuando haya terminado de contar, el primero a quien encuentre ocupará mi 
lugar para seguir el juego. 
El Entusiasmo bailó, secundado por la Euforia. Y la Alegría dio tantos 
saltos, que terminó por convencer, no sólo a la Duda, sino también a la 
Apatía, a la que nunca le interesaba nada. 
Pero no todos quisieron participar. La Verdad prefirió no esconderse.


¿Para qué? Si al final siempre la acaban descubriendo. La Soberbia opinó 
que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la 
idea no había sido suya), mientras que la Cobardía prefirió no 
arriesgarse. 
- Uno, dos, tres, cuatro, ... - empezó la Locura a contar. 
La primera en esconderse fue la Pereza, que, como siempre se dejó caer 
tras la primera piedra del camino. La Envidia, se escondió tras la 
sombra del Triunfo, que con esfuerzo había logrado subir a la copa del 
árbol más alto.


La Generosidad, casi no alcanzaba esconderse, pues cada sitio que 
hallaba le parecía maravilloso para algunos de sus amigos: ¿un lago de 
aguas cristalinas? ideal para la Belleza, ¿la grieta de un árbol? 
perfecto para la Timidez, ¿el vuelo de una mariposa? lo mejor para 
la Voluptuosidad, ¿una ráfaga de viento? magnífico para la Libertad... 
Pero finalmente se escondió en un rayito de sol. 
El Egoísmo en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, 
ventilado, cómodo, pero sólo para él. La Mentira se escondió en el fondo 
de los océanos (¡mentira! en realidad se escondió detrás del Arco Iris) 
y la Pasión y el Deseo, en el fondo de un volcán. El Olvido no recuerdo 
dónde se escondió.


Cuando la Locura contaba 999.999, el Amor aún no había encontrado sitio 
para esconderse porque todo estaba ocupado. Pero entonces vio un rosal y 
enternecido, decidió esconderse entre sus flores. 
- ... Y un millón! - contó la Locura y por fin se puso a buscar. 
La primera en aparecer fue la Pereza, apenas a tres pasos, debajo de una 
piedra. Luego sintió vibrar a la Pasión y al Deseo en el volcán. En un 
descuido, encontró a la Envidia, y a partir de ella pudo deducir dónde 
estaba el Triunfo. Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo, él sólo salió 
disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de 
serpientes.


De tanto caminar, sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la 
Belleza. Con la Duda resultó aún más fácil, porque estaba sentada en una 
cerca sin decidir aún de qué lado esconderse. 
Así los fue encontrando a todos: al Talento entre la hierba fresca, a la 
Angustia en una cueva oscura, a la Mentira detrás del Arco Iris 
(¡mentira! estaba en el fondo de los océanos), y hasta al Olvido, que ya 
se le había olvidado que también jugaba. 
Tan solo el Amor no aparecía por ningún sitio. La Locura buscó detrás de 
cada árbol del planeta, bajó por todos los arroyos y subió a todos los 
montes. Y cuando estaba a punto de darse por vencida, vio el rosal.


Tomo una vara y se puso a remover las ramas, cuando de pronto se escuchó 
un grito de dolor: las espinas habían herido al Amor en los ojos. 
La Locura no sabía que hacer para disculparse. Lloró, rogó, imploró, 
pidió perdón e incluso se ofreció a ser su lazarillo. 
Desde entonces, el Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña...

¿Sólo Balonmano?



De vez en cuando, la gente me dice "No te pongas así, es sólo balonmano", eso es mucho tiempo desperdiciado por tan "sólo balonmano".Ellos no entienden la distancia recorrida, el tiempo empleado, o las horas involucradas por "sólo balonmano".Algunos de mis momentos de más orgullo se han realizado con " sólo balonmano".
Han pasado muchas horas y mi única compañía ha sido "sólo el balonmano", algunos de mis momentos más tristes han sido provocados por "sólo el balonmano", y en esos días de oscuridad el suave toque de la pelota me dio comodidad.

Y mi razón para superar el día sí, también, creo que es "sólo balonmano". Debido a "sólo balonmano" me levanto temprano y me acuesto tarde.Así que para mí y para la gente como yo, no es "simplemente balonmano" es un conjunto de todos los sueños de mi vida, los recuerdos del pasado, y la alegría del momento.Así pues, la próxima vez que escuches decir la frase es "Sólo balonmano" sólo SONRIE, porque ellos "sólo no entienden" =)