Se lo comentaba hace unos días, y anoche lo hice de nuevo.
Confío.
Confío en ella.
Y, sobretodo, confío en mí.
Porque realmente me gusta.
Es capaz de sorprenderme siempre.
De reírnos de tonterías.
Hace que me sienta escuchado y valorado, aunque luego se le olvide absolutamente todo.
Sí, estoy tranquilo.
Por primera vez de hace mucho tiempo, quiero vivir el presente y el futuro .
No tengo prisa.
Sé que hay magia.
Esa última noche tuvo que haberla. Porque el estar tumbados y pasar de los cuentos a las risas o a los besos sin aviso, sin pausa. Eso tiene que serlo. Y si no lo es, es que los magos todavía no han descubierto la verdadera magia.
O ese momento en el que cogió mi mano y dijo solamente: "ven". Si eso no es un hechizo, no existen.
Pero con ella.
Lo que me deje.
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