Hay personas que llegan a tu vida y lo cambian todo.
Personas que te sacuden en mundo y por las que vale la pena parar.
Porque el que para, repara.
Y hay veces que es necesario reparar y dejar de correr.
Son esos momentos los que hacen que la vida valga la pena.
Esas sonrisas, conversaciones, enfados o incluso esa ilusión por sorprender.
Esa motivación por avanzar.
Esa ambición por ser mejor.
Esa necesidad de ayudar.
Personas por las que estas dispuesto a sacar tiempo de donde no lo hay.
Que te sorprenden y que parecen tan infinitamente contrarias.
Es curioso que aparezcan en ese momento, cuando menos lo esperas.
Y que simplemente dejándote llevar, arrastrar, hayas acabado aquí.
Así.
Cambiándolo todo.
O cambiándote tú.
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