Desde hace meses, me di cuenta que mis fines de semana no estaban bien aprovechados.
Me encanta arbitrar y el reto que me supone intentar hacerlo bien, pero no hacía más.
Balonmano, balonmano y más balonmano.
Y ahí vida más allá.
Tanta, como para plantear dejarlo durante un tiempo.
Pero eso es otro tema.
Como decía, he empezado con otras cosas.
Y es muy gratificante poder arbitrar una final de copa e irte corriendo a ver el último partido del Unicaja, aunque le metan de 30. Qué más dará, si lo importante son las risas y las personas con las que se comparten.
Cervezas.
Remendos al mundo.
Confidencias.
Y esa parte que creía perdida, confianza.
El poder decirlo todo sin que se te juzgue.
Sin justificar.
Qué agradable sentirte persona de nuevo.
Otro ratito más que sumar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario