Nunca fui un gran nadador. Siendo sincero, no me considero
siquiera nadador. Ahora, cómo disfruto nadando. Siendo completamente sincero
creo que ni siquiera fui un buen entrenador de natación; aunque a ilusión y
motivación no me gana nadie (claro que no hay nada peor que un tonto motivado,
¿no?).
Desde el momento en el rompo la cohesión molecular del agua
cuando entro (que se note que estudié el bachillerato de salud) empieza mi
disfrute. No sé cómo explicar bien la felicidad que me invade cuando entro de
cabeza y comienzo a deslizarme bajo el agua. Simplemente es un momento que
ojalá pudiera extender mucho más tiempo. Bien, salimos fuertes con la
concentración de no salir y tomar una bocanada de aire para no morir. No.
Salimos concentrados en dar dos brazadas y respirar; sin perder el impulso. Vamos,
primer largo. Técnica. Pero sobretodo disfrutando, pensando. El agua y yo. Me
evade y me deja pensar con claridad y tranquilidad aunque vayamos rápido. Qué
relajación. Qué me gusta estar en el agua deslizándome y notando como avanzo,
notando cada movimiento y como mi cuerpo responde.
Primer viraje. Perfecto, voy fuerte. Respiración controlada.
Ojo a la técnica que vamos rápido. Acuérdate aquella vez que ibas demasiado
rápido y acabaste en la calle de al lado. No respires antes de realizarlo.
Respira normal, desliza y un pequeño esfuerzo. Perfecto. Primer viraje listo.
Desplaza subacuático. Desliza un poco más. Disfruta. Salimos. Mierda, iba ya
seco y he salido respirando. Casi puedo escuchar a Javi diciéndome otra vez que
no se sale y se respira. Va, venga, a por el siguiente. Ese pequeño esfuerzo se
paga. Ya no vamos tan frescos. Concéntrate en el desplazamiento y la técnica.
Concentrados en esto hemos llegado al segundo viraje.
Atención. Peligro. Cada vez que llego a un viraje cansado
solo me viene a la mente cómo se me quedó el talón después de la hostia que me
pegué con una corchera hace años. Llegué a un viraje derrotado, había poco
espacio por el resto de nadadores y ocurrió lo que tenía que pasar sin
concentración. Una señora piña y un pie irreconocible. Tobillo y talón estaban
unidos por la misma bola morada. Peligro abortado. Pero a que coste. Hemos salido
del viraje respirando como si no quedara aire en el mundo y prácticamente
agotado. ¿Cómo es posible tal decadencia nadando?
Tercer largo concentrado en simplemente en llegar al final
de estos 25 metros. Casi en la pared tomo la decisión de saltarme el viraje.
Más vale no hacerlo que hacer el ridículo y que la socorrista tenga que
tirarse. Total, por uno,..
Cuarto largo. Eh, que ya acabo. Casi descansamos. Y entonces
sale la vena competidora. Sprint en el último largo. A full. En 10 metros estoy
sin combustible. ¿Será posible que me esté arrastrando por el agua de esta
manera? Con la de horas que he entrenado natación. Coño, échale huevos. A
muerte hasta el final.
Llegamos. Gafas fuera. Miro el crono. Treinta segundos y salimos
de nuevo.
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