La energía también se escapa

Conversando con mi compañero hace unos días, ambos coincidíamos que estamos cansados tras arbitrar un alevín. 
Un solo partido.
Y, además, alevín.
Pero no estábamos sorprendidos. Más bien al contrario. 
Ambos sabíamos que la carga psicológica y física con la llegamos a junio es tremenda.
Pues algo así siento ahora mismo con mi vida.
Están siendo unos meses demasiado largos.
Demasiadas cargas.
Demasiados compromisos.

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