La fidelidad a uno mismo

Parece que cuando hablamos de fidelidad solo es para con otra persona, normalmente nuestra pareja. Pero creo que hay una más importante, la fidelidad para con uno mismo. El ser fiel a ti, a tu estilo, a tu forma de ser.
Este sábado lo fui. Sí, salí. Me he equivocado otras veces. No esta. Esta vez fui fiel, a mí mismo. Y parece que este es el precio a pagar. Ver que no soy el único "fiel" a su estilo. Aunque no siempre parece que sea para bien.
¿Sabéis? Al menos yo tengo la conciencia tranquila; espero que también podáis decir lo mismo.

La simplicidad de la felicidad

Hacía tiempo que no escribía por aquí. Hoy, tengo ganas de hablar sobre algunas de las cualidades de felicidad.
No voy a negar que a día de hoy estoy en lo que los gobiernos españoles describirían como "recesión económica". Siendo sinceros, no tengo un puto euro.
Sin embargo, gracias a esto, ayer me di cuenta de lo simple y lo rara que es la felicidad. Os describo lo que fue felicidad para mí en el día de ayer:
Para empezar, no madrugué, o al menos no lo hice tanto como la semana pasada. Lo que me hizo empezar el día más animado y contento.
Posteriormente, mis compañeros del curso me informaron que a todos les había salido muy bien el examen para el que les había echado una mano. Mentiría si dijese que no me enorgullecí de ellos y de mí mismo como "profesor".
No eran ni las 11 de la mañana y me encontraba pletórico, aunque intentase no exteriorizarlo demasiado.
Continuamos con las clases. ¿Sabéis esa sensación de poder mantener una lucha dialéctica con la persona a la que queréis, enfrentándose entre sí, lo que puede llenar? Puedo afirmar que toda la mañana fue algo así.
Tras la formulación de ejercicios, con sus discrepancias correspondientes, me fui a comer con un grupo de personas muy variopinto pero muy agradable. Desde luego fue una comida agradable.
Después de un café y su correspondiente charla, seguimos con la formulación de ejercicios. Sin embargo, esta vez, nos posicionamos como aliados. Llegué a tener la impresión que la clase nos tenía miedo. La crítica constructiva engrandece, siempre y cuando tengamos la humildad para aceptarla. Humildad y balonmano no suelen encajar en la misma frase, y parece que todavía menos si hablamos de entrenadores nóveles.
Al término de la clase y, sin quererlo, nos encontramos con un partido de balonmano. Una vez más pero esta vez en pareja, nos enzarzamos en una viva charla sobre los equipos, aunque con discrepancias notables en algunos aspectos. No puedo evitar pensar que mi formación como maestro choca enormemente con su formación como jugadora elitista. Aún así, gratísimos treinta minutos.
La cena la realizamos en un restaurante de comida rápida (o me pagan, o no hago publicidad) tras un paseo, que continuamos al acabar.
Muy simple el día, ¿no os parece?
Sin embargo, la sensación de llegar a casa y darte cuenta de que eres feliz, no creo que la pueda llegar a experimentar todo el mundo. Y si añadimos los medios por los que obtuve esa sensación, todavía menos gente.