Dolido.
Más todavía.
Herido.
Un poco más.
Herido de muerte, quizás.
No, demasiado catastrófico.
Herido de gravedad.
Sí, esta me gusta más.
Así me dejaste.
Y siempre tuve la esperanza.
Esperanza que mataste una y otra vez con promesas incumplidas.
Sí, problema mío por creerte.
Siempre lo fue.
Te quiero, y te tengo que creer.
Ahora créeme tú.
Todos tenemos un límite.
Te avisé que sospechaba que lo estaba rozando.
Alguna vez lo superamos.
Volví a confiar, cada vez con menos fuerza.
Llegó el momento que te pedí más pruebas.
Y con ese momento llegaron más enfados.
Te avisé una vez más.
Un último intento.
En vano.
¿Realmente te mereció la pena eso?
¿Por un comentario?
¿Por una foto?
¿Por un tweet?
¿Por un abrazo de una niña de primaria?
Tú dirás
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