Ser tú
- Sabes que no soy perfecto, ni santo, ni bueno.
- . . .
- Soy bajito y moreno. No tengo los ojos azules, ni verdes; sino marrones, del más común de los marrones. No aspiro a ser una gran super estrella, ni a ser multimillonario; al revés, soy bastante más simple: me gustaría poder ser profesor de educación física. De ello podemos concluir que tampoco es que sea un superdotado intelectualmente. No soy rico, ni ahorrador, me gusta disfrutar de lo que tengo con la gente que me hace feliz. No tengo un gran coche; es más, ni siquiera tengo seguro del coche. No tengo casa, ni piso propio; vivo con mi madre. Tampoco puedo decir que tenga una familia numerosa e influyente; como yo, ellos también son bastante simples, de un pueblecito de Jaén, escondido entre olivos. Y además pocos. No tengo grandes aspiraciones; me gusta mi vida como es: simple y sencilla, bonita y completa. No aspiro a ser un gran profesor tampoco y, por qué no decirlo también, tampoco aspiro a ser un gran árbitro. Me gustaría llegar hasta donde sea capaz y me dejen. Pero no quiero que me regalen nada. Si esto es lo que merezco, que así sea. Porque como ya te he comentado, no soy bueno. Ni un santo, si no no sería árbitro. Soy egoísta, muy egoísta, como ya habrás podido comprobar. Soy impulsivo en algunos momentos, y lo odio. Ojalá pensase las cosas antes de hacerlas; si juntamos el egoísmo con la impulsividad, también concluimos que soy un niñato. Sinceramente, creo que es difícil ser yo.
Sí, realmente puedo decir que no soy el prototipo de chico de las películas. Me gusta pensar que puedo mejorar y proponerme metas, pero la verdad es que me gusta como soy. No siempre, es cierto, pero en general, disfruto siendo yo. Porque, ¿Para qué ser perfecto si la vida ya es perfecta? En la imperfección está el encanto.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario