Paulo Coelho, Brida (I)
El Mago extendió la mano hacia Brida y le entregó una flor.
[...]
Brida tocaba la flor. Era la primera flor que veía en muchos meses. La primavera había llegado.
-Las personas dan flores de regalo porque en las flores está el verdadero sentido del Amor. Quien intente poseer una flor, verá marchitarse su belleza. Pero quien se limita a mirar una flor en el campo, permanecerá para siempre con ella. Porque ella combina con la tarde, con la puesta de sol, con el olor de tierra mojada y con las nubes en el horizonte.
Brida miraba la flor. El Mago volvió a cogerla y la devolvió al bosque.
Los ojos de Brida se llenaron de lágrimas. Estaba orgullosa de su Otra Parte.
-El bosque me enseñó esto: que tú nunca serás mía y por eso te tendré para siempre [...] Solo por tener la certeza de tu existencia, es por lo que continué existiendo.
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