"Eso me lleva a otra cuestión -prosiguió Julián- No dejes que otros te roben el tiempo. Cuídate de los ladrones de tiempo. Son esas personas que siempre te telefonean cuando acabas de acostar atus hijos y te has apoltronado en tu butaca para leer una novela. Son las personas que tienen la costumbre de pasarse por tu oficina justo cuando acabas de encontrar unos minutos en mitad de un día caótico para descansar y pensar un poco.
¿Te suena todo esto?
-Como de costumbre, Julián, tienes toda la razón. Creo que siempre he sido demasiado cortés para pedirles que se fueran o no abriles la puerta - dije.
-Con tu tiempo has de ser despiadado. Aprende a decir no. Tener valor de decir no a las pequeñas cosas de la vida te dará fuerzas para decir sí a las grandes cosas.
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