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Repartió unas cuartillas y ordenó que se retirasen por orden a una mese auxiliar apartada; que no firmasen la papeleta, y que se la devolviesen bien doblada. El primero que se aprestó a cumplir la orden fue Rosellini. Iba ya a hacerlo cuando se oyeron unos pasos precipitados por el pasillo y la puerta se abrió bruscamente. Alice Gould, llorosos los ojos, se detuvo sorprendida.
-¡Oh, perdón!- exclamó, disculpándose-. Ignoraba que estuviesen ustedes reunidos...
-¿Deseaba usted algo, Alicia?- preguntó, algo incómoda, la doctora Bernardos.
-Solo decirle que mi tocaya, "la niña oscilante", ha vuelto a sonreír.¡Y esta vez abiertamente, sin que pueda caber ninguna duda!¡Es emocionante mirarla!
-Ahora no puedo atenderla, Alicia. Más tarde bajaré.
-No deje de ir a verla.¡Le digo que es conmovedor!
Se disculpó Alicia brevemente, y salió.
La directora, una vez votado ella misma y recibidos los papeles, comenzó el singular escrutinio.
Desdoblaba y leía:
-Sí.
-Sí.
-Sí.
-Sí.
-No.
-Sí.
Todos los rostros menos uno se volvieron severos hacia Ruipérez. Olvidaban que éste no participaba nunca en batallas que creía perdidas. El voto negativo no era suyo.
Don José Muescas, muy alterado exclamó:
-¡No entiendo nada!¿No hay más que un NO?He debido equivocarme. Ese NO es mío; pero lo que he querido decir es que NO se le retire el documento que se le ha entregado ya ... ¡y quede en plena libertad!¡Eso es lo que quería decir!
Fue la primera vez que la junta de médicos declaró, por unanimidad, la sanidad mental de una residente que todos, lo confesaran o no, sabían que estaba enferma.

1 comentario:
Alejandro! soy nueva x aqui! espero que te acuerdes de mi eh? jajajaja.
amormarinero.blogspot.com
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