¿Realmente es deporte?




Mi nombre es Alejandro Montaña Sola. Soy árbitro territorial por la Federación Andaluza de Balonmano y formo parte del colectivo arbitral malagueño. Como curiosidad comunicaré que me dedico a esto por el placer de arbitrar un buen partido de balonmano; porque es otro modo de vivir este deporte, otro modo de disfrutarlo.
Es un hecho que desde hace tiempo me gusta estar informado sobre los equipos a los que arbitro, sin que esto signifique mi vinculación a ningún equipo ni club en concreto. Simplemente me alegra saber la trayectoria que realizan diversos equipos, jugadores y entrenadores.
El caso es que, al estar siempre los mismos en este mundillo, nos conocemos (en mayor o menor grado) y convivimos en relativa paz. Es más, con la mayoría de ellos, fuera del 20 por 40 (medidas del campo de balonmano) he disfrutado de una buena conversación sobre tal o cual equipo, sobre su liga, sobre temas que no tengan que ver con el deporte. Sin embargo, me sorprende cada vez más, las continuas faltas de respeto hacia el colectivo arbitral. Antes de continuar adjunto dos enlaces como "pruebas del delito":
http://www.fandaluzabm.org/upload/descargas/ACTA%207.pdf
http://www.fandaluzabm.org/upload/descargas/ACTA%205.pdf
En estas actas de competición de la liga malagueña podemos observar los distintos calificativos que obtenemos los árbitros por nuestra labor. Y yo me pregunto: ¿No es cierto que si un jugador falla un tiro, o dos, o tres, se le sigue animando a tirar?¿No es cierto que un entrenador que se equivoca en la alineación o estrategia a seguir no es abucheado?, entonces, ¿Por qué he de aguantar yo que se me trate de semejante manera? (Hablo en singular y no en plural porque uno de los partidos de las actas lo pitó un servidor junto con una compañera). La verdad que cuando hablaba con d. Ángel, aunque ya no se alumno suyo será d. Ángel para mí, siempre entendía el mensaje o mejor, siempre creía entender el mensaje que nos intentaba transmitir. A pesar de ello no terminaba de estar de acuerdo con su formas de llevar los partidos (me refiero a la finalización de partidos y demás, no sólo porque no la termine de ver como la solución, sino también porque mis días de árbitro acabarían seguramente) y me dedicaba a "hacer la guerra por mi cuenta", es decir, yo intento aleccionar a los entrenadores y a los/as jugadores/as. El futuro de los niños depende del presente en el que vivan, si los niños ven como algo común insultar al árbitro, jugadores del equipo rival o incluso compañeros, no lo estamos haciendo bien.
Cada vez que me toca un partido "de banquillo complicado" como los reflejados en las actas anteriores, doy gracias de no ser susceptible a insultos y de no entrar en su juego. No sería el primer árbitro que deja esta práctica por depresión. Pero este hecho no significa que me puedan decir lo que quieran desde el banquillo o la grada (si lo dicen del banquillo muy probablemente la siguiente cosa que digan la dirán desde la grada, descalificados).
El motivo de este escrito es el sorprendente número de casos de insultos a árbitros y las leves sanciones que se les aplican. Siendo sinceros, tengo mucha curiosidad en saber cúal sería la sanción en el caso de que fuese yo el que insultase. A pesar de mi curiosidad, veo tan inútil los insultos como los golpes; ¿Alguien podría decirme cúal sería mi ganancia? Alguno por ahí habrá pensado que te quedarás descansado, ¿No? Señores, para relajarse no se va uno a un partido y se pone a insultar al árbitro. Ni mucho menos (creo) que este hecho se diese dirigiendo al equipo, y todavía menos si este equipo es de la denominada categoría Base (hasta 16 años).
Llegados a este punto aparece la principal cuestión sobre la que reflexiono hoy, ¿Realmente es deporte esto?

No puedo dejar de comparar el balonmano con el tenis. ¿Tan imposible es llegar a pensar que se le parezca en algo?
A pesar de mi crítica a las diversas actuaciones (en mi opinión, paupérrimas) de diversos oficiales de varios equipos todavía hay gratas noticias. Sin ir más lejos, tras haber excluido al entrenador de un equipo en un partido de los reflejados en el acta, me acerqué al delegado del mismo equipo a comentarle que intentase tranquilizar a su entrenador porque por el camino que iba (y que continuó) iba a ser descalificado. Dicho delegado es conocido mío (he jugado contra él alguna vez) y cuando le comenté la situación, me hizo el siguiente comentario: "Tienes toda la razón, haz lo que debas hacer. Pero debes de saber que su actuación está avergonzando a todo el club al que representa y por eso te pedimos perdón." Ante esto me quedé frío. Congelado, más bien. Un chaval de 17 años hablándome de esta manera cuando otros de bastantes más intentan persuadirte poniendo excusas a la actuación del entrenador. Cuando uno escucha esto, piensa que tal vez no todo esté perdido en el deporte.





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