Hoy es uno de esos días en los que necesitas hablar con alguien, pero todo el mundo está ocupado en sus cosas (no culpo a nadie, es más, lo entiendo) y no se dan cuenta. Pero tú que conoces la situación, tienes demasiado orgullo para decirle a alguien que te escuche, que necesitas desahogarte, decir lo que sientes.
Hoy es uno de esos ratos en los que, por no molestar a los demás con tus tonterías, te callas, sonríes y finges que todo va bien, allí, detrás de tu burbuja desde donde nada te afecta y te crees superior por no sentir cierto tipo de cosas. Fingir es mejor para todos.
Hoy es uno de esos momentos en que te das cuenta de tu burbuja, tu barreta, tu protección, esa pared con la que te creías seguro, aislado del mundo, insensible a los sentimientos mundanos; desapareció sin dejar rastro. Simplemente, ya no está.
Y tú, ocupado en que a tu alrededor nadie tuviese falta de nada, cuidando a aquellos que te importan tanto, y a los no tanto, ayudando a tu gente a recostruir su propia burbuja, no te diste cuenta que tu muro cayó, tu burbuja estalló. No te has dado cuenta que ha sido desgastada poco a poco hasta desaparecer. Es entonces cuando te sientes débil, desnudo. Es en este momento crucial cuando te das cuenta que estás solo. Porque, cuando pasas de no tener nada a tener algo, es un avance; pero cuando tienes algo y lo pierdes, es una vuelta al principio, al inicio. Y estos nunca son fáciles.
Hoy es una de esas ocasiones en las que mires donde mires, no ves a nadie; solo oscuridad. Y a pesar de la soledad que pueda llegar a sentir en este momento, no los temo. Ni a la soledad ni a la oscuridad del camino. Es cuestión de tiempo que encuentre algo que me guíe, o que aprenda a ver sin luz. Lo único que me da miedo de verdad, es que haya alguien que pueda necesitar mi ayuda porque también ande perdido. O simplemente pueda necesitar un beso, un abrazo o ser escuchado ... y no poder estar ahí
No hay comentarios:
Publicar un comentario